El océano azul.

Un concepto que ha seducido a empresarios, innovadores y soñadores de todo el mundo.

La idea de encontrar un espacio inexplorado, sin competencia, donde puedas nadar libremente y construir un negocio exitoso sin las limitaciones del mercado tradicional.

Suena perfecto, ¿no?

Pero aquí está la trampa: el océano azul no es tan azul como parece.

Y pensar que puedes encontrarlo y explotarlo sin esfuerzo es una falacia que puede hundir más negocios de los que salva.

La falacia del océano azul no está en el concepto en sí, sino en cómo lo interpretamos.

Nos dicen: "No compitas, sé único". Pero en la práctica, la mayoría de los océanos azules son temporales.

El momento en que encuentras un espacio sin competencia, otros también lo están mirando.

Lo que empieza como un océano azul rápidamente se convierte en un océano rojo, lleno de tiburones que quieren lo mismo que tú.

La ventaja inicial es fugaz y, si no estás preparado para defenderla o evolucionar, te devorarán.

Otro problema es pensar que encontrar un océano azul es simplemente cuestión de creatividad o suerte.

La realidad es mucho más dura.

Crear algo verdaderamente único requiere innovar de verdad y para ello hacen faltan recursos ($$$) y, casi siempre, educar al mercado.

Porque no es solo "ser diferente"; es convencer a la gente de que tu diferencia vale la pena.

Y eso no es nada fácil.

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La falacia del océano azul.